domingo 30 de septiembre de 2007

Manga, cultura pop y ciencia ficción

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A los 44 años, Satoshi Kon es uno de los artistas más importantes de la animación japonesa.
Formado en la industria del manga (historieta), decidió saltar luego al mundo del animé, donde comenzó trabajando para grandes talentos como Katsuhiro `tomo hasta que, a mediados de la década del 90, se lanzó a la realización de trabajos propios.
La serie televisiva Paranoia Agent y los largometrajes Perfect Blue , Millennium Actress y Tokyo Godfathers (este último también editado aquí en video hace tres años con el título de Héroes al rescate ) le sirvieron para afianzarse como una de las miradas más renovadoras del animé junto con el apuntado `tomo ( Akira , La máquina de vapor ) y Mamoru Oshii ( Ghost in the Shell ).
Su consagración definitiva llegó con Paprika , película seleccionada para participar en la competencia oficial del Festival de Venecia de 2006, que el sello LK-Tel acaba de lanzar directamente en DVD con el título de Paprika, el reino de los sueños.
Entre múltiples referencias a la cultura pop, a míticos personajes como Godzilla y Astroboy, y a la literatura de ciencia ficción de Philip K. Dick y William Gibson, Paprika, el reino de los sueños es un espectáculo visualmente embriagador, lleno de creatividad y hallazgos formales, que trabaja sobre los difusos límites entre realidad y ficción a partir de máquinas que invaden y registran los sueños y posibilitan tanto la manipulación de la persona como innovadores tratamientos psicoanalíticos.
Basado en la novela de Yasutaka Tsutsui, Paprika, el reino de los sueños es un thriller fantástico que propone un relato hiperkinético y de tono pesadillesco, protagonizado por detectives, psiquiatras y jóvenes que deambulan entre realidades virtuales.
Para la creciente legión de coleccionistas del animé, la edición local del film llega pletórica de presentaciones especiales sobre el espíritu onírico de la historia y sobre la realización técnica de esta ambiciosa producción, así como comentarios de los realizadores.
Por Diego Batlle